Si comenzamos a trabajar con nuevas metodologías, nuevas herramientas y nuevos modelos pedagógicos, creo que necesitamos saber la opinión de nuestros alumnos, una retroalimentación (feedback dicen los angloparlantes). Lógicamente. según lo estamos aplicando en clase, vemos sus reacciones, cómo lo asimilan y con qué actitud reaccionan a las nuevas tareas. También cómo y cuánto trabajan y, por supuesto, qué resultados obtenemos desde el punto de vista de su aprendizaje.
Pero no está de más que les preguntemos directamente su opinión. Yo he optado este curso, en todas las clases, por preguntarles qué piensan, de una forma anónima pero obligatoria, a través de unas pequeñas hojitas donde debían responderme a dos preguntas:
- ¿Qué es lo que más te gusta de la clase?
- ¿Qué dos cosas son las que menos te gustan de la clase?
La verdad es que los resultados han sido muy alentadores y me han ayudado a darle una vuelta a algunas cosas que creo puedo modificar y mejorar, respecto a lo que he estado haciendo hasta ahora. Han sido muy sinceros, incluyendo aquellos alumnos que han dado más guerra durante el curso, llegando a pedirme perdón (por escrito) por su comportamiento.
Pero no está de más que les preguntemos directamente su opinión. Yo he optado este curso, en todas las clases, por preguntarles qué piensan, de una forma anónima pero obligatoria, a través de unas pequeñas hojitas donde debían responderme a dos preguntas:
- ¿Qué es lo que más te gusta de la clase?
- ¿Qué dos cosas son las que menos te gustan de la clase?
La verdad es que los resultados han sido muy alentadores y me han ayudado a darle una vuelta a algunas cosas que creo puedo modificar y mejorar, respecto a lo que he estado haciendo hasta ahora. Han sido muy sinceros, incluyendo aquellos alumnos que han dado más guerra durante el curso, llegando a pedirme perdón (por escrito) por su comportamiento.
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